- Puesto avanzado de Sentencia -
Este lugar rezuma odio y venganza por igual. Sus constructores, los autoproclamados defensores de la virtud, la raza humana, edificaron este lugar como campo de concentración para los orcos hace algún tiempo. Hacinados como bestias, los primitivos orcos sufrieron el peor de los cautiverios, tratados como alimañas por sus virtuosos captores.
Ahora, el lugar es un montón de ruinas y los orcos se pasean entre ellas, reclamando el lugar como suyo, haciendo uso de su primitiva fuerza para demostrar lo que podrían desatar sobre Azeroth si se lo propusieran. Pero de nuevo, sus propias diferencias internas limitan su acceso a ese grado de poder.
Andanzas, aventuras y desventuras por las tierras de Azeroth. Fanfiction de Warcraft.
Guardián de la Ciudadela (Diario de Morgrimm Báldrek)
Dar un sentido a la vida es todo lo que un Paladín puede desear. He vagado sin rumbo fijo demasiado tiempo, luchando contra las injusticias y defendiendo a los débiles de los peligros de este mundo, pero algo en mi corazón me reconcome en demasía, sin saber muy bien qué era, hasta que puse de nuevo los pies en mi querida ciudad de Forjaz, la impresionante fortaleza enana excavada en la roca por manos expertas y apuntalada con el mejor acero enano del mundo...
Y entonces lo tuve claro, como la luz del alba llega a rasgar la noche más oscuras al llegar su hora. Forjaz, la amada capital, es mi destino y mi lugar. He decidido servir al Rey Barbabronce en cuerpo y alma pues no hay mayor honor para un enano que defender la sede de su más selecta cultura.
Por eso he hecho esta tarde el Juramento al Rey Bajo la Montaña, el pacto ancestral que ligará mi honor a la defensa de la ciudadela. Hasta aquí he llegado y aquí cierro mi diario.
Morgrimm Báldrek, en el vigésimosegundo día del séptimo mes.
Y entonces lo tuve claro, como la luz del alba llega a rasgar la noche más oscuras al llegar su hora. Forjaz, la amada capital, es mi destino y mi lugar. He decidido servir al Rey Barbabronce en cuerpo y alma pues no hay mayor honor para un enano que defender la sede de su más selecta cultura.
Por eso he hecho esta tarde el Juramento al Rey Bajo la Montaña, el pacto ancestral que ligará mi honor a la defensa de la ciudadela. Hasta aquí he llegado y aquí cierro mi diario.
Morgrimm Báldrek, en el vigésimosegundo día del séptimo mes.
Zareba compra un caballo (Diario de Zareba)
La vida en Ventormenta ha cambiado poco desde mi ausencia por la que fue una vez mi hogar. Pocos conocidos quedan entre estos muros: unos están muertos y otros, desaparecidos en el lejano Norte o en las Tierras de la Peste, combatiendo por el honor del rey o por sus propios intereses, que nunca se sabe.
En cuanto a mi, bueno, me despedí del capitán del navío que me trajo a la capital y decidí marchar hacia el sur por el camino de Tuercespina. Con las ganancias del juego he comprado un caballo y pienso ir cabalgando hasta Bahía del Botín, el puerto más meridional de los Reinos del Este, donde brilla el sol..y el oro.
En cuanto a mi, bueno, me despedí del capitán del navío que me trajo a la capital y decidí marchar hacia el sur por el camino de Tuercespina. Con las ganancias del juego he comprado un caballo y pienso ir cabalgando hasta Bahía del Botín, el puerto más meridional de los Reinos del Este, donde brilla el sol..y el oro.
El paso del tiempo (Diario de Zareba Báldrek)
Las festividades del Solsticio de Verano han hecho que regrese a la ciudad que fue mi hogar...hace tiempo. De nuevo, tras pasar un tiempo en el lejano sur, he decidido hacer una breve visita a la capital y ver cómo van las cosas. El navío que me trajo hasta aquí zarpará en unos días hacia Bahía del Botín. Allí tengo varios tratos por cerrar y obligaciones, aí que no me demoraré mucho en esta ciudad. Me pregunto si por aquí quedará algún recuerdo de mis días de servicio el Rey o, por el contrario, mi paso por Ventormenta habrá sido ya olvidado.
Conclusiones (Diario de Gnaamesh)
El chirrido de las jarcias y las amarras del zepelín es interrumpido por el ronco sonido de los motores y las voces chillonas de la tripulación goblin. Retorno a Entrañas desde el continente de Kalimdor, con una sensación de decepción por todo lo que esperaba hallar, pues no es muy diferente de lo que podría haber encontrado entre los muros de la Ciudad Muerta.
La cultura de los orcos es bestial y primitiva. He acabado detestando su ridícula obsesión por el honor y por la fuerza, sus gritos y sus borracheras. Sus más que toscos cerebros no parecen entender el inmenso poder que podrían llegar a desatar sobre el mundo con sólo desearlo. No pueden..o no quieren. Temen demasiado al mordisco de la Oscuridad como para ceder a su seducción, razón por la cual son inútiles para nuestros propios designios. Así pues, la tarea de dominar las oscuras fuerzas de la hechicería recae de nuevo sobre los Renegados.
"Paciencia. Disciplina. Nuestra hora llegará."
La cultura de los orcos es bestial y primitiva. He acabado detestando su ridícula obsesión por el honor y por la fuerza, sus gritos y sus borracheras. Sus más que toscos cerebros no parecen entender el inmenso poder que podrían llegar a desatar sobre el mundo con sólo desearlo. No pueden..o no quieren. Temen demasiado al mordisco de la Oscuridad como para ceder a su seducción, razón por la cual son inútiles para nuestros propios designios. Así pues, la tarea de dominar las oscuras fuerzas de la hechicería recae de nuevo sobre los Renegados.
"Paciencia. Disciplina. Nuestra hora llegará."
Adios a la ciudad de la Luz (Diario de Morgrimm)
El retiro voluntario de la esfera política del Gran Maestre Arkhon ha supuesto el cambio pa ra la Orden del Alba Carmesí. Es una nueva etapa, un nuevo camino lleno de incertidumbres. Para sobrellevar el peso de la titánica tarea llevada a cabo por el Alba, nuestros líderes han decretado una fusión con la también famosa Orden del Sendero de los Sueños, con la que ya estábamos hermanados, con el fin de repartirse responsabilidades. Que la Luz les guíe siempre en su benefactora labor.
En cuanto a mí, me marcho a seguir mi propia senda: servir a los necesitados de justicia y defensa. El camino en solitario será más duro, pero los enanos somos gente fuerte. ¡ Adios, bella ciudad de Shattrath !
¡ Nunca olvidaré tus avenidas bien cuidadas ni el brillo luminoso de tus plazas !
En cuanto a mí, me marcho a seguir mi propia senda: servir a los necesitados de justicia y defensa. El camino en solitario será más duro, pero los enanos somos gente fuerte. ¡ Adios, bella ciudad de Shattrath !
¡ Nunca olvidaré tus avenidas bien cuidadas ni el brillo luminoso de tus plazas !
Viaje de estudios (Diario de Gnaamesh)
Dalaran no me aportó grandes cosas, a excepción de unas piedras con runas talladas, seguramente utilizadas por los magos para cerrar y abrir sus cofres. Debo retornar allí más adelante para confirmar esta hipótesis.
Pero ahora tengo que partir a un largo viaje. Mi formación como brujo así lo exige.
Estuve dudando en si consultar antes algunos textos en Lunargenta, la capital de los elfos de sangre, mas una charla con un grupo de ellos en Rémol me hizo cambiar de opinión. Al parecer, es difícil para un hechicero extranjero acceder a sus enormes bibliotecas, a menos que pida un permiso especial a los Veladores de la ciudad y, por desgracia, eso no es posible en estos momentos, pues el gobierno de Lunargenta está pasando por un periodo de transición de poderes. Dado el voluble y retorcido carácter de los elfos de sangre, las cosas podrían terminar de un modo poco propicio para mis fines. Incluso se habla de posibles enfrentamientos entre facciones.
Debo pues, cambiar el rumbo de mis investigaciones. Viajaré al puesto goblin de Trinquete, en busca de la hechicera Menara Nadiz para recibir instrucción como su discípulo, al menos por un tiempo.
Y tiempo tengo de sobra...
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