Al final del sendero (Diario de Gnaamesh)

Las Tierras Devastadas, por fin...

Fervientemente he anhelado este momento durante mucho tiempo, quizá demasiado. En estas calcinadas tierras el poder de la antigua magia demoniaca surge de entre las mismas piedras del camino. La fauna y la escasísima flora han sido convenientemente mutadas por las retorcidas energías, de modo que las apariencias no siempre coinciden con la verdadera naturaleza de sus malhadados seres. Aquí y allá veo elementos que podrían proporcionarme valiosos destilados en mi banco de laboratorio, rarezas que en los comercios de Entrañas serían bien pagadas y que me prodigarían grandes beneficios tan sólo con el refinado más burdo.

Pero la joya de la corona está al final de ese tortuoso sendero pues allí se encuentra el umbral maldito, el Portal por el que penetraron las huestes demoniacas hace miles de años para invadir Azeroth y esparcir su progenie maldita. Alli se halla el final de mi propio camino, el comienzo de una nueva y desconocida senda. Allí, de un modo u otro, caerá el velo que atormenta mi existencia desde el día de mi alzamiento de entre los que murieron.

Sólo allí.

FIN DEL DIARIO DE GNAAMESH