Querido Morgrimm:
Llevamos ya aquí más de una semana, acantonados en los bellos bosques de las tierras de los elfos y apoyados por la guardia de la Hoja de Ámbar. Han sido hospitalarios con nosotros, pero al mismo tiempo, vigilantes.
Este lugar me recuerda mucho a la zona de Ventormenta conocida como El Parque, el barrio de los elfos en la ciudad de los humanos. Quizá para estas gentes sea como un pedazo de hogar lejos del hogar...
Los elfos de Astranaar andan muy inquietos y recelosos con los forasteros, incluso más de lo esperado. De hecho, me sorprendió descubrir que el caudillo enano Bólgar, del Cónclave de Khaz Modan, se encontrara en estos parajes. Ha estado prisionero de los elfos por cometer algún tipo de infracción en los bosques sagrados. Una delegación de enanos vino desde los Reinos del Este en su defensa. Si puedes, me gustaría que te informaras de las causas de este incidente diplomático.
En cuanto a la Horda, no ha dado más que escasas señales de su presencia, con pequeños ataques ocasionales y nada efectivos. Parece como si hubieran perdido todo el ímpetu inicial tras las primeras acometidas en el bosque de Vallefresno. Aun así, el Comandante cazó a un ojeador hace unos días, cerca del Refugio. Era un explorador orco, bastante joven e inexperto, a juzgar por la rapidez con la que fue descubierto y abatido.
El no encontrar focos de resistencia apreciable, me hace pensar en que algo ha debido ocurrir desde que se recibió el aviso hasta nuestra llegada a este lugar. Algo que ha jugado en nuestro favor, afortunadamente para nosotros. Ya veremos cómo acaba esto.
Espero que esta carta llegue a casa con el correo ordinario. Cuídate mucho, querido enano.
Tu prima adoptiva,
Zareba Báldrek
Andanzas, aventuras y desventuras por las tierras de Azeroth. Fanfiction de Warcraft.
Guardia (Diario de Grumnkko)
El tiempo pasa muy lentamente cuando uno está de guardia. Desde lo alto de la torre de vigilancia, puedo ver en qué se ha convertido nuestro fastuoso campamento de guerra, antaño poderoso. El desánimo cunde entre los muchachos allí abajo, pues sólo un puñado defiende nuestra plaza fuerte.
Nuestros líderes nos han abandonado a nuestra suerte, demasiado aferrados a las comodidades de Ogrimmar. El honor de los orcos está herido de muerte. Estamos solos.
Nuestros líderes nos han abandonado a nuestra suerte, demasiado aferrados a las comodidades de Ogrimmar. El honor de los orcos está herido de muerte. Estamos solos.
La muerte del tirano (Diario de Gnaamesh)
El vuelo de mi montura no es lo suficientemen te rápido en estos momentos y la impaciencia por alcanzar Entrañas me consume como una hoguera. Lo que parecía imposible, ha sucedido. El Tirano, el Rey Exánime, ha sido derrotado y las noticias de su aniquilación vuelan rápidas por los valles de Alterac.
El creador de la Plaga ha sido destruido para siempre. El mundo que conocíamos, toca a su fin. Me pregunto qué destino esperará ahora al pueblo de los Renegados.
El creador de la Plaga ha sido destruido para siempre. El mundo que conocíamos, toca a su fin. Me pregunto qué destino esperará ahora al pueblo de los Renegados.
Retomar el camino (Diario de Tholaya)
- Forjaz, ciudad capital del Reino Enano -
Hay mucho movimiento por aquí, pues algo ha ocurrido en la lejana Kalimdor que tiene alborotados a los enanos, algo relacionado con una reliquia y con la guerra en aquellas lejanas tierras. Tendré que informarme mejor.
En otro orden de cosas, retornar a Forjaz ha supuesto para mí un cambio de vida y de aires. He decidido no seguir renunciando a mi destino y retomar mis olvidados estudios de ingeniería, labor para la que creo que estoy más que capacitada. Abandonarlos fue un error inperdonable, una locura de chiquilla gnómica que ahora debo subsanar con mucho esfuerzo y mucha paciencia.
Aun así, da gusto estar de nuevo en casa.
Hay mucho movimiento por aquí, pues algo ha ocurrido en la lejana Kalimdor que tiene alborotados a los enanos, algo relacionado con una reliquia y con la guerra en aquellas lejanas tierras. Tendré que informarme mejor.
En otro orden de cosas, retornar a Forjaz ha supuesto para mí un cambio de vida y de aires. He decidido no seguir renunciando a mi destino y retomar mis olvidados estudios de ingeniería, labor para la que creo que estoy más que capacitada. Abandonarlos fue un error inperdonable, una locura de chiquilla gnómica que ahora debo subsanar con mucho esfuerzo y mucha paciencia.
Aun así, da gusto estar de nuevo en casa.
Partimos a Kalimdor (Diario de Zareba)
Cuando llegué corriendo por las escaleras del puerto, descubrí que no era la última en llegar, pues otros llegaron jadeando detrás de mi.
El Comandante Serafín nos hizo formar en el muelle de Ventormenta, mientras esperábamos la llegada del buque que nos habría de llevar a las lejanas tierra de Kalimdor. En el puerto nos dedicó una arenga esperanzadora, en la que nos intruyó, entre otras cosas, acerca de la milenaria cultura de los Elfos Nocturnos, extraña en sus constumbres para nosotros.
A pesar de haber conocido a algunos elfos, como la Capitana Mïa, no podía hacerme a la idea de la complicada simbiosos en la que viven estas criaturas con su entorno natural. Los mismos árboles son sagrados y toman vida para defender sus tierras, así que estará totalmente prohibido encender fuego o cortar leña, salvo en zonas muy, muy restringidas y por deferencia hacia nosotros por parte de nuestros anfitriones. Esta va a ser una guerra muy complicada para nosotros, pues no sabemos cómo se encuentra la situación allí desde hace una semana.
El Comandante Serafín nos hizo formar en el muelle de Ventormenta, mientras esperábamos la llegada del buque que nos habría de llevar a las lejanas tierra de Kalimdor. En el puerto nos dedicó una arenga esperanzadora, en la que nos intruyó, entre otras cosas, acerca de la milenaria cultura de los Elfos Nocturnos, extraña en sus constumbres para nosotros.
A pesar de haber conocido a algunos elfos, como la Capitana Mïa, no podía hacerme a la idea de la complicada simbiosos en la que viven estas criaturas con su entorno natural. Los mismos árboles son sagrados y toman vida para defender sus tierras, así que estará totalmente prohibido encender fuego o cortar leña, salvo en zonas muy, muy restringidas y por deferencia hacia nosotros por parte de nuestros anfitriones. Esta va a ser una guerra muy complicada para nosotros, pues no sabemos cómo se encuentra la situación allí desde hace una semana.
Movilización (Diario de Zareba)
Querido Morgrimm:
Según el reloj de la torre, son las once menos cinco de la noche. Debo darme prisa, pues tengo que estar en el puerto a las once en punto. Acabo de pasar por una plazuela donde había un mercadillo, regentado por un pequeño gnomo rodeado por la multitud. Me hubiera gustado quedarme, pero tengo prisa, mucha prisa.
Por fin hemos descubierto qué es lo que preocupaba al Comandante. Nos han movilizado para la guerra, a las tierras de los elfos. Es una movilización general. Muchos soldados van y vienen, dispuestos para embarcarse hacia Kalimndor. No se si regresaré con vida de esta aventura, y prefieriría contestarte a tus cartas en una sóla, pero ya no queda tiempo. En un rato, partiremos hacia el continente occidental y estaremos muy lejos el uno del otro. Siento no haber podido quedar contigo en Forjaz, tal y como te prometí. Estés donde estés, te deseo lo mejor. Ve comprando cerveza para mi regreso y nos las tomaremos juntos.
Que tus barbas crezcan fuertes y lozanas, querido enano y primo adoptivo.
Zareba Báldrek
El círculo se cierra (Diario de Grumnkko)
Otro elfo infiltrado que cae asaeteado, esta vez, a las mismas puertas del Puesto del Hachazo. Cada vez son más osados..y nosotros menos numerosos. La contienda está siendo cada vez más dura, pues los bosques cobran vida para defenderse de nuestros ataques. Muchos de los nuestros han caído, otros se han retirado..y otros han huído a las seguras llanuras de Los Baldíos. ¡ Que los buitres roan sus huesos malditos !
Esta mañana, dos caudillos menores se han batido a duelo por unos despojos. Los orcos del perdedor se han marchado pacíficamente, tras ver cómo empalaban el cadáver de su jefe en una estaca. Todo un desperdicio, pues necesitaremos sus hachas pronto.
Pero todavía queda honor en el corazón del pueblo orco, y todavía quedan verdosos para defender esta plaza y retomar el sendero de la gloria. Al menos, mientras llegan los refuerzos desde Ogrimmar. Confiemos en que no nos hayan abandonado.
Las arpas de los elfos resuenan cada vez más cerca. Ya no nos temen.
Esta mañana, dos caudillos menores se han batido a duelo por unos despojos. Los orcos del perdedor se han marchado pacíficamente, tras ver cómo empalaban el cadáver de su jefe en una estaca. Todo un desperdicio, pues necesitaremos sus hachas pronto.
Pero todavía queda honor en el corazón del pueblo orco, y todavía quedan verdosos para defender esta plaza y retomar el sendero de la gloria. Al menos, mientras llegan los refuerzos desde Ogrimmar. Confiemos en que no nos hayan abandonado.
Las arpas de los elfos resuenan cada vez más cerca. Ya no nos temen.
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